Alterar la verdad, muy parecido a mentir

El octavo mandamiento, no mentir, prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo. La astucia de algunos intenta alterar la verdad, algo muy parecido a mentir.

El Presidente Medina ha sido coherente con la defensa de la vida de las mujeres. Al momento de observar por segunda vez el Código Penal, el mandatario ha sido explicito al plantear excepciones para permitir el aborto, solo y exclusivamente: en los casos en que la vida de la mujer corre peligro, cuando ha sido víctima de violación o incesto o cuando el feto tenga malformaciones incompatibles con la vida fuera del útero.

El Poder Ejecutivo no se ha referido a que las mujeres puedan elegir abortar por su propia voluntad, y mucho menos como una política de control de la población. Medina se refiere a tres casos puntuales, las mismas que están permitidas en casi todos los países del mundo, incluyendo los países con mayor tasa de población creyente.

El aborto es un tema de salud. En República Dominicana apostamos para que las consideraciones religiosas no sean políticas de estado. El aborto inseguro y la penalización del aborto en las particularidades observadas por el poder ejecutivo ponen en riesgo la salud y la vida de las mujeres pobres. Las ricas van al extranjero, las pobres se desangran.

La decisión del Presidente de proponer al Ministerio de Salud Pública, como órgano rector en salud, a la hora de adoptar el protocolo médico correspondiente para decidir los casos en que aplique la interrupción del embarazo, y los casos eximentes de responsabilidad penal, es una apuesta por un Estado laico. El aborto no es un tema moral, insisto, es un tema de salud.

La observación enviada al Senado no promueve el aborto. La misiva es muy centrada: “ Las observaciones propuestas no tienen como finalidad imponerle a la mujer embarazada en tales circunstancias extremas la obligación de elegir la interrupción del embarazo, sin permitirle en condiciones de salubridad y seguridad para su vida, decidir sin temor de que la sanción penal se añada a la tragedia que ya ha tenido que vivir. Se trata de permitirle ser acompañada en su decisión por personal médico capaz y especializado, que le permitan superar en las mejores condiciones la tragedia vivida” .

La gravedad de la mentira se mide según la naturaleza de la verdad que deforma, según las circunstancias, las intenciones del que la comete, y el daño sufrido por sus víctimas, afirman los religiosos. Deformar la observación del Presidente pone en peligro la vida y la salud de las mujeres, mujeres pobres.