El cáncer de mama, mitos y verdades

En las mujeres, el cáncer de mama es el cáncer más frecuente y la principal causa de muerte por neoplasias. La detección temprana a través del autoexamen de las mamas y mamografía es el objetivo deseado en el mes de prevención del cáncer de mama.

Prevenir el cáncer de mama no siempre es posible, reducir los factores de riesgo modificables sí. A nivel mundial, el 21 por ciento de las muertes por esta enfermedad son atribuibles al consumo de alcohol, tabaco, sobrepeso, obesidad, y falta de actividad física. Como buena noticia, la lactancia materna tiene un efecto protector contra el cáncer de senos dependiente de hormonas.

La ciencia señala los antecedentes hormonales y reproductivos que pueden predisponer a esta enfermedad, estos son: empezar a menstruar a temprana edad, experimentar la menopausia a una edad tardía, tener el primer embarazo a una edad avanzada, y no tener hijos.

A continuación algunos mitos que pueden confundir a la población.
El desodorante puede predisponer a cáncer de seno.

No existen evidencias científicas que demuestren la relación entre los químicos utilizados en los desodorantes o antitranspirantes, con los cambios en el tejido de las mamas. Las mujeres con cáncer de seno, que reciben tratamiento de quimioterapia o radioterapia, no deben usar desodorantes, porque su tejido mamario ya está afectado.
El tamaño de los senos tiene que ver con el riesgo de tener cáncer de mama.

Aunque muchas mujeres de senos pequeños se sientan más tranquilas que otras, las mamas grandes y las mamas pequeñas tienen el mismo riesgo de padecer de cáncer de mama.

Un golpe en los senos puede provocar cáncer

Las investigaciones científicas no han demostrado que las mujeres que por una u otra razón han recibido un golpe en los senos, tengan mayor riesgo de desarrollar cáncer de seno.

Consumir azúcar provoca o desarrolla el cáncer
El consumo de azúcar no predispone a desarrollar cáncer de mama.

No obstante, el consumo excesivo de azúcar sí puede provocar obesidad, diabetes y otras complicaciones que pueden desmejorar la calidad de vida de las personas, y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades, entre ellas cáncer de mama.

Algunas investigaciones han encontrado que las células cancerosas consumen más azúcares que las normales, pero no se ha concluido que esto empeore el cáncer o que dejarla de comer lo cure.

El uso de tintes para el cabello aumenta el riesgo de cáncer.

No existe evidencia científica que sustente una relación entre el uso personal de tintes para teñir el cabello y un incremento del riesgo de cáncer.

Faltan aun más mitos sobre el cáncer de mama.