Endometriosis-infertilidad: un matrimonio consumado

La sensación que tiene la mujer enferma de endometriosis es la de la soledad. Pero no está sola, son muchas. Retrasar el embarazo nos da la oportunidad de hacer el diagnóstico de endometriosis y darle respuesta a ese dolor que no tiene quien lo nombre.
La endometriosis es una enfermedad que consiste en la implantación y crecimiento benigno del tejido endometrial (tejido de revestimiento del útero) en el exterior del útero, siendo las localizaciones más frecuentes afectadas la región pélvica y los ovarios, las trompas de Falopio o los órganos próximos al abdomen, como los intestinos, la vejiga o el recto, entre otros.
El síntoma característico de la endometriosis es un dolor menstrual o dismenorrea. Es un dolor que va aumentando con el paso de los ciclos menstruales. Empezó en las primeras menstruaciones como un dolor propio de la adolescencia y luego de años se ha convertido en un dolor incapacitante.
Un grupo considerable de mujeres que sufren de endometriosis presentan dolor en el área del bajo vientre sin relación con la menstruación, menstruaciones abundantes, vómitos, náuseas, problemas digestivos como la constipación o estreñimiento, dolores de espalda y de cabeza. Las mujeres con endometriosis pueden presentar dolor durante las relaciones sexuales, lo que limita las frecuencias de las mismas, lesionando la relación de pareja. En ocasiones lleva al divorcio.
La endometriosis empieza con las primeras menstruaciones, pero el diagnóstico a menudo se hace cuando la mujer busca un embarazo. La endometriosis y la infertilidad tienen un matrimonio consumado. Estudios científicos han concluido que el ovario de una mujer afectada por endometriosis es cinco años más viejo de la edad biológica que le corresponde.
El diagnóstico se realiza por una laparoscopia -incisión pequeña en el bajo vientre para introducir una cámara que nos pone en contacto con la pelvis-, se toma el tejido para confirmar el diagnóstico por anatomía patológica y se eliminan los focos de endometriosis.
La endometriosis es una enfermedad con un comportamiento tan extraño que mientras a unas mujeres les provoca un dolor agresivo a otras se les manifiesta de modo asintomático.
Un dolor menstrual incapacitante es un endometriosis a descartar, vivir la menstruación no tiene que ser doloroso y podríamos evitar todas las secuelas de la enfermedad, dentro de ellas la infertilidad y la depresión.
El tratamiento para esta enfermedad incurable, hasta el momento puede ser hormonal, y los efectos secundarios son tales que “aplastan” a la mujer, y la conducen a una depresión. En definitiva la calidad de vida de las mujeres con endometriosis está muy mermada.