La importancia del “clavo”

La mujer, la pareja y el dinero son temas a menudo obviados porque se dan por sobreentendidos sociales. Sin embargo, dos lecturas recientes me motivan a volver sobre ese asunto. La primera, una columna de Alicia Estévez, sobre cómo muchas mujeres en la tercera edad se encuentran con las manos vacías porque lo han dado todo en términos económicos.

La segunda lectura fue en la cuenta de Twitter @Dineroideasrd una sobre el “clavo” o ahorro oculto que tradicionalmente tienen muchas mujeres.
Estévez explicaba la incertidumbre de las mujeres que, una vez que dejan de ser productivas, se hallan en su edad madura con que la supervivencia se les dificulta. La incondicionalidad aprendida, que se considera virtud en las mujeres, las llevó a desprenderse de todos sus recursos para darlos a otros y, ahora cuando más lo necesitan, no son retribuidas. Están solas.

En ese sentido, hago una unión con lo que leí en la cuenta de finanzas personales sobre el “clavo” o ahorro oculto. Las abuelas lo guardaban, porque no contaban con autonomía económica. Las mujeres de hoy lo hacen –es probable- porque temen a lo que pueda pasar con sus vidas cuando ellas no tengan disponibilidad.

Ese dinero, que logran ahorrar de a poco, representa para ellas y sus hijos e hijas la tabla de salvación si llegara a ocurrir una crisis. Aquel monto escondido entre la ropa que no se usa o bajo el colchón representó para muchas –que no generaban ingresos pero trabajaban duro en el hogar- la posibilidad de no dar cuentas a un esposo que controlaba cada peso por ser él el proveedor.

Es importante que las mujeres empiecen a tener el control de su dinero, que abandonen las creencias impuestas de que son malas administradoras porque “les gusta comprar”, como si comprar fuera un mal intrínseco de la genética femenina.

En determinado momento, tener su propio dinero puede también ser la puerta hacia la autonomía económica de mujeres que sufren violencia por parte de sus parejas.

Pero para lograr eso es preciso dejar de sentir culpabilidad por tomar el mando de su dinero. Tenemos que romper con el autosacrificio financiero como uno de los pilares de la estabilidad familiar. Hay que dar lo mejor pero pensando en que hay un mañana.

Quizás esa previsión de ahorro doméstico o institucionalizado haga la diferencia en el mañana.

Para concluir, es importante este dato histórico: El “clavo” de algunas mujeres judías –llamado knipale- ayudó a sus familias a escapar de la persecución de los nazis cuando les confiscaron sus bienes.