Las mujeres reclaman lo que les corresponde

Las próximas elecciones tienen un significado importante para las mujeres en República Dominicana. La democracia dominicana tiene una deuda impostergable con las mujeres. ¿Cómo podemos hablar de democracia representativa, cuando cerca de la mitad de la población está excluida de los puestos de poder?.

Cuando una mujer participa como candidata a la Presidencia, millones de mujeres, niñas y adultas se empiezan a imaginar como tal. Este es un gran aporte para la democracia, para la equidad entre hombres y mujeres.

Los seres humanos se nutren de sus pensamientos, y estos a la vez influyen en la percepción de la realidad y en la capacidad de modificar la misma. Antes de ocupar los puestos de poder, las mujeres tienen que sentirse capaces de imaginarse como dirigentes de la población.
Por primera vez en las elecciones de nuestro país dos mujeres encabezan la propuesta presidencial, Soraya Aquino y MinouTavárez Mirabal, de los partidos Unidad Nacional (PUN) y Alianza por la Democracia (APD).

El camino de las mujeres ha sido lento, y doloroso. Para intercambiar la vida de sus hijos por el voto, en 1942 Trujillo les concede el voto. Solo hizo abrir la puerta y desde entonces las mujeres han reclamado que la sombrilla las cobije a ellas también, reclaman lo que les corresponde.

La representación de las mujeres en los puestos electivos tiene su historia. La primera candidata a la vicepresidencia fue Josefina Padilla en 1962. Seguida de múltiples mujeres entre ellas, Maribel Gassó 1996, Milagros Ortiz en el 2,000, quien se convirtió en vicepresidenta, Ana Polanco, María Cabrera. Para las elecciones del 2012 participó Luz Abreu -Luisa Scherezada (Chiqui) y Margarita Cedeño, actual vicepresidenta.

No es tarea fácil, pero no imposible saltar los obstáculos que tienen a las mujeres alejadas de la Presidencia. Romper el techo de cristal que las mantiene como protagonistas de los segundos lugares. En estas elecciones participan para la Vicepresidencia, Margarita Cedeño, Mary Cantisano, Carolina Mejía, y Daisy Elizabeth Sepúlveda.
El padrón electoral espera una votación mayor de mujeres que de hombres. Del total de votantes el 50.84% son mujeres y un 49.16% de hombres.

La Ley 12-200 establece un mínimo de 33 % de las candidaturas a puestos electivos, no a puestos de elección asegurada, deben ser encarnados por mujeres. En el caso específico del Senado su cumplimiento ha sido excluido.

Las mujeres continúan apareciendo en las listas de manera tímida y de forma estratégica con pocas posibilidades de llevar a cabo sus aspiraciones. Algunas aparecen señaladas por el dedo, si revisamos las listas de mujeres descubrimos que muchas son las esposas, o hijas de los hombres del poder, como si añoráramos una monarquía.