En temas de higiene, menos es más (III)

Estudiar las enfermedades del cuerpo de la mujer, en muchos casos es hablar de “derechos y comodidad”. Con esa envoltura cubre el mercado sus productos sin importar lo pernicioso que sean para la salud.

En los primeros cinco mil años de civilización las mujeres no llevaban cubierta sus partes intimas. A partir de la Edad Media, “La Iglesia considera el cuerpo de mujer como pecaminoso, que debía ser ocultado.

Por aquel entonces se consideraba que la ropa interior era poco higiénica; insistían en la importancia de mantener “aireada” la zona íntima, para evitar contraer enfermedades. Sólo las señoras mayores, los obreros y los niños llevan ropa interior, para protegerse del frío. En 1757, un médico alemán, afirmaba que cubrir la vulva era podrirse.

En el Este de Europa, algunas mujeres utilizaban bombachas largas debajo de sus faldas. Con el Renacimiento este tipo de pantalón bombacho se empezó a usar en Europa occidental, primero como moda de la aristocracia, a los que primero se les llamó pantalones turcos y después bloomers, es decir, ceñidos más al cuerpo y adaptándoles tirantes a la cintura para sujetarlos.

Los panties como tal no existían antiguamente, las mujeres no llevaban nada puesto. Era una cosa masculina. Se supone que la primera prenda íntima que apareció fue el taparrabos”, “después los romanos lo impondrían en su Imperio y se extendería por toda Europa”.

Las mujeres durante todo este tiempo utilizaban camisones abiertos para poder ir al baño fácilmente, o pololos, que llegaban hasta la rodilla pero seguían siendo sueltos. Los pololos fueron acortándose en función de las modas de la época, pero se supone que la bragafaja tal y como la conocemos hoy en día apareció en los años 20.

Alrededor del año 1800 había surgido en París una ley que obligaba a las prostitutas a utilizar bragas. Las bailarinas también estaban obligadas para no enseñar más de la cuenta a sus espectadores, una norma a la que también se acogieron mujeres de más alta clase. Estas damas llevaban las faldas con las enaguas abiertas y sus partes íntimas estaban expuestas, por lo que empezaron a utilizar bragas para protegerse del frío.

Los primeras ropa interiores descritos para la venta vienen a aparecer en un catálogo de Sears de 1922, a partir de entonces empieza entran al mercado y empieza su popularidad.

Durante la mayor parte de la historia las mujeres no usaron ropa interior. Cubrir las partes intimas de las mujeres puede generar infecciones a pesar de ofrecer mayor comodidad e higiene según quien cuente la historia.