Rutina para higienizar el cuerpo de mujer

En el cristianismo todos somos hijos de Dios, coherederos del reino. Imagino que en ese “todos” estaban incluían las mujeres. Si el cuerpo es un templo de Dios, hecho a imagen y semejanza del Creador, ¿cómo es posible que el cuerpo de mujer esté sucio?


El cuerpo de mujer es la mejor mercancía. El libre mercado lo sabe y utiliza todas sus herramientas. La vida de las mujeres es una rutina para higienizar su cuerpo. El mercado es un gran creador de enfermedades, y cuentan con un aliado acreditado, la ciencia. Los pañales y toallas desechables son utensilios indispensables en la vida de las mujeres. Desde la primera menstruación se le enseña a la niña como los olores que su cuerpo emana pueden hacerla fracasar. Oler a sexo femenino es inadecuado.


Lávate la vulva cada vez que puedas, cada vez que orines, cada vez que evacues. Ofrecemos jabones, desodorantes y perfumes para genitales con olor a rosas o a fresa, o si prefieres a caramelo. Espanta el olor a hembra que despierta al macho, que nadie sepa que eres mujer.

Limpia tu parte íntima con una toalla desechable perfumada y cúbrela con un pedazo de algodón, esta rutina de limpieza debe hacerse todos los días de tu vida, para que a nadie se le ocurra imaginar que hueles a hembra.
Con cada menstruación parecería que el universo le recuerda a las mujeres que están sucias, o quizás son sucias? Nada más falso, menstruar es reverenciar la vida.
El interés de vender no tiene límites. Se encarga de regular la biología y la higiene. Para las mujeres que quieran liberarse de esa mal llamada “hedionda, dolorosa e inadecuada” menstruación, ya el libre mercado tiene fármacos que eliminan el sangrado menstrual. Es que la ciencia lo puede todo.

Y para aquellas que han decidido continuar con la “agonía” de menstruar, el libre mercado, sin ningún tipo de regulación, ofrece duchas vaginales y óvulos vaginales, para ese cuerpo impuro, que se le ocurre menstruar cada mes, para librarle del pecado original.
Para aquellas que quieran ocultar sus orígenes, su negro detrás de la oreja, tenemos cremas blanqueadoras y rayos para blanquear el área de la vulva, periné y entrepiernas. Que nadie se quede impura.
Todo estos utensilios de higiene femenina alteran el PH de la vagina y predisponen a infecciones vaginales. Esto beneficia el mercado.

Para las mujeres es imposible amarse a ellas mismas, son adoctrinadas para considerarse sucias y rechazar el instrumento con el que atraviesan la vida, su propio cuerpo.
Reacciona, lo que quieren es vender.