Si sangras, cuando tú decidas podrás ser madre

La llegada de la primera menstruación de las hijas preocupa a muchas madres e incluso cada vez a más padres. La menarquía es el primer periodo menstrual que experimenta la adolescente en la pubertad, llega entre los 9 y 16 años. Su llegada significa la génesis de la sexualidad adulta en la mujer y su debut depende del despertar hormonal.


Otros factores influyen en su llegada entre ellos el peso, la composición corporal. La exposición a la luz (sol), aceleran la madurez de la corteza cerebral.

Es interesante confirmar con la ciencia el conocimiento popular: Las madres se maravillan de ver como sus hijos e hijas amanecen más grandes y desarrollados, aseveran que dormir en las noches los hace crecer. La ciencia lo corrobora: en la pubertad, la secreción hormonal se genera en forma de pulsaciones, los pulsos nocturnos contienen mayor carga hormonal. Esto explica porqué al despertar las adolescentes amanecen con las tetillas y las caderas más anchas.

Durante los primeros años después de la menarquía, la mayoría de los ciclos son irregulares. El sistema hormonal es inmaduro. El flujo promedio de sangre menstrual dura alrededor de 2-7 días.

La primera menstruación simboliza el camino hacia un estado de madurez caracterizado por la preparación del cuerpo para la reproducción. Factores culturales influyen en la percepción de la joven sobre los flujos que emana su cuerpo, entre ellos la menstruación.

La información que haya recibido a través de los medios (prensa escrita, televisiva, radio e internet) y la concepción que ella haya construido sobre su cuerpo a través de los insumos recibidos determina la relación de la adolescente con su menstruación y su cuerpo.

Lo aprendido es determinante. Cómo vive la madre su menstruación influye de forma determinante en la percepción de las hijas.

Muchas adolescentes aprenden a considerar que la función de la menstruación es limpiar el cuerpo y que la misma es sangre sucia. Se basan en el concepto de que el cuerpo de mujer es sucio. Nada más falso.

Educar a las y los adolescentes sobre los cambios que se producen en su cuerpo es prevención y reducción de gastos basados en desinformación y los mitos.

La menarquía es motivo de festejo y cada menstruación una manifestación del orden biológico. Si a las jóvenes les celebráramos la llegada de la menstruación como hacían nuestros ancestros, si les recordáramos que sin flores no hay frutos, cada menstruación es una confirmación de que cuando tú decidas podrás ser madre, reduciríamos la inconformidad de las mujeres con su cuerpo.