No podemos alardear de que estamos “reduciendo la pobreza”

Las autoridades deben mejorar los esfuerzos para reducir el embarazo en adolescentes y disminuir la mortalidad materna, recomendó la subsecretaria general de las Naciones Unidas (ONU), quien visitó República Dominicana.

Para lograr estos objetivos es primordial reducir la violencia obstétrica; la violencia obstetrica ejercida por los profesionales de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales.

Este tipo de violencia contra las mujeres incluye no sólo a los profesionales actuantes durante el momento del parto, sino también a todo el personal que forma parte de un servicio y que tiene trato degradante con la mujer embarazada. La violencia obstétrica no sólo implica violencia física, sino también violencia psíquica.

Esta clase de violencia se expresa en múltiples manifestaciones que resultan amenazantes en el contexto de la atención de la salud sexual, embarazo, parto y post parto.

Es necesario señalar que la violencia obstétrica incluye también otros dominios del campo de la salud sexual y reproductiva como la anticoncepción, la planificación familiar, el aborto, la menopausia, entre otros.

La violencia obstétrica constituye también una violación a los Derechos Humanos, tanto como manifestación de la violencia contra las mujeres como desde el enfoque del derecho a la salud. No puede ser tomado como un derecho aislado, sino que debe ser comprendido desde una concepción integral de los Derechos Humanos.

El desconocimiento del personal de salud sobre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, aunado a la cultura médica dominante, son determinantes para el complejo entramado de relaciones de poder entre personal de salud y las mujeres parturientas de los servicios donde se ejerce la violencia obstétrica.

Es evidente necesidad de que el personal de salud reconozca a las mujeres que atienden como sujetos de derecho y, no como pacientes pobres. sin ningún poder de decisión; en particular es necesario instruir al personal sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Mientras el servicio de salud no asimile que las mujeres, incluyendo las pobres, son sujetos de derechos, y se les garantice el derecho sobre su cuerpo, no podremos alardear de que estamos “ reduciendo la pobreza”.